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sábado, 20 de junio de 2009

y el dice...



Se pronuncia la sombra,
un hilillo de sangre se abandona entre los tejados,
la daga susurra su baile metálico,
casi todos los silencios van armados.

Fernando Sarria

Es cierto, que difícil son las despedidas,
me abrigas en el tiempo
y con tus manos abiertas sabes consolarme
como si aparte de ser una ciudad habitada
por las maravillas y la desolación
tuvieras labios de mujer
y deseos húmedos
concentrados en esta lluvia
con que sin saberlo me despides.

Fernado en Cafe Paris
Si acaso muero con la muerte que todo deseo lleva en su cartera
y dejo de ser agua en tus manos de la lluvia fecunda de la noche,
del aceite en que tu piel alumbra el incendio.
Si dejo de ser, sereno y recogido,
entregado a ti entre las sábanas,
el hilo, la urdimbre prendida de tu sueño,
el que aligera el alba de la vigilia de tu cuerpo,
el que sabe de tu condena de insomnios
y te hace al fin de esta cadena,
entramada a mis crines,
engalanada de festejos
y de todo lo que en la fronda de tus recuerdos
mis dedos adivinan en tu carne.
Si es así el final de tu deseo,
sé que tendrás días abiertos de pájaros cautivos,
lagartos azulados movidos por el sol y por los astros,
que en la quemazón de la penumbra
todavía pregunten por mi.

FS

Boulevard Haussman:
Digo sueños y en esta calle los encuentro todos.
Digo sueños y dinero.
La cúpula de las Galerías Lafayette
tiene el aroma de Dior y de Chanel
y besos en la boca con sabor a cerezas,
porque las cerezas en París y en mayo
saben a tu boca
cuando me muerdes los labios y te ríes.
Atrás queda Montmatre y el Sacre Coeur,
la rue Pigalle y los sueños del boulevard.
Opera trasmite “Le Grandeur” y la música en sus escaleras
tiene la luz de lo nuevo y el calor de la juventud,
después, siempre hay un después,
en un pequeño café tú me acaricias,
mientras me traes el mar cuando me miras.
FS


Algo del otoño se enreda entre los renglones del atardecer.
Un rojo desahucio de debilidades y de fuego
trae el quehacer de las sombras y el silencio.
Arden los compases de este baile antiguo.
De los árboles se desprenden hojas
con el dulce dolor de la nostalgia
y esos copos de flores ya marchitas
que encienden las preguntas.
El cielo recoge los planetas,
simula un incendio de olvidos
y de puentes entre las islas diminutas,
los faros recortan el pulso telúrico del océano
y un reloj de arena respira mojándonos los pies
en mitad de este desierto donde amaneceremos,
sin más calor que el propio,
el intuido, el descrito por tus dedos en mi piel,
por mis labios en la tuya,
un relámpago de adivinanzas
donde todavía seremos
un poco de brasa y un poco de ceniza.


Fs
Despierta en este tren de la noche,
nada puede ser más solitario
que la espera en una noche de invierno.
Todavía queda viaje,
tal vez siempre sea el mismo viaje sin retorno,
aunque ella te espera
en una noche de invierno.
Mira hacia atrás, mira delante,
todavía queda viaje,
un viaje lleno de recuerdos
detrás de cada ciudad que dejamos,
lleno de preguntas cuando llegamos.
Hace frío en el vagón cuando despiertas
y afuera nadie te espera
aunque hayas nacido en ella
cuando llegas
empiezas el largo viaje a casa.

FS

Me despierto entre las sombras,
un almuédano recita su oración en un eco interminable
como si todo Istambul me recordará en cada alminar la fuerza de Alá
y puedo sentir todavía las pendientes que esta ciudad me deja
desde el Gran Bazar al más delicado y pequeño de las Especias,
el té con menta de los vendedores de alfombras
y de los que venden artículos de piel y oro
junto a los puestos ambulantes de quebak.
Transcurro así mientras me ducho
y no puedo olvidar la mezquita Azul de Soliman El Magnifico,
Santa Sofía, las pequeñas iglesias ortodoxas,
escondidas en la vieja Constantinopla,
el orgullo imperial del palacio de Topkapi, la Gran Cisterna,
el palacio de Dolmabahce y la torre Galata
desde donde se ven incomparables
los atardeceres sobre el Bósforo.
El mar se reserva mi mirada
y un dolor silencioso de pequeños palacios
que enfrente, en Asia,
serpentean este lugar del mundo.
Cuando en el aeropuerto consignan mi maleta,
nada hay en ella de valor que tenga esta ciudad
pero conmigo ya en el avión,
apunto una por una todas las emociones
que puedo recoger en mi memoria,
tras el caos indivisible de este pueblo amable y orgulloso,
la historia me deja una ciudad de más de dos mil años
y unos días de verano inolvidables.



F
A veces me parece extraño ser parte de ti,
cuando miro en los monitores las próximas salidas
y el aeropuerto es un nido de águilas abandonado,
un desierto de aviones dormidos esperando la lluvia.
Mi viaje debe durar pocas horas
y recorrer el cielo gris de Europa
como cuando estoy en tu cama
y tus sábanas desprenden el tacto del lino
mientras tu piel sabe de bosques y tormentas de verano.
Algo trae esta lluvia que siempre huele a tierra abonada
y al aroma devorador de todos los océanos.
Una brisa agreste y fría me recuerda las noches
en que tus palabras se hacen mías
y me pregunto ¿qué hago perdido
en mitad de Europa un día de otoño?

FS


Una urdimbre de olvido,

la llaga de la herida,

la muerte siempre es prematura.

FS


El museo de Orsay es la estación perpetua donde esperarte.
Únete a mí, rodéame entre tus brazos,
recuérdame cuando no éramos más que palabras escritas con tiza,
y un sinfín de miradas y silencios.
Tráeme de tu mano el lado amable de Manet,
las flores rojas y silvestres de Monet,
la mirada oceánica de las mujeres de Renoir,
la tristeza indisoluble de los bares de Cezanne,
el dolor sin paliativos de Van Gogh
y el caballo verde que transforma el color del agua
en los pinceles de Gauguin.
Todas las estaciones traen trenes,
en esta viajamos tan lejos que todos son de largo recorrido,
aunque cuando te abrazo nunca podemos estar más juntos.

FS

martes, 16 de junio de 2009

mientras habia una guerra


en la tierra, se peleaban porque no sabían si debiera o no ser, si existía o si era una mera ficción, esa guerra que se veía en pantallas y que no estaba declarada...sin embargo en el fondo del mar, los ecos eran tan claros como las corrientes que nos arrastraba.

Mientras los terrícolas debatían, tontos submarinos que todo creían conocer, fueron aplastados por rocas que se sacudieron de asco.
El asco suele ser una respuesta dijo una sirena airosa y triste, mientras observaba el espectáculo:

Entre las burbujas del desastre bailaban esqueletos una danza mortal con brillos en sus huesos

picamiel

sábado, 13 de junio de 2009

Malditos!


ver y escuchar vídeo en francés.

malditos, que me han llevado
rompiendo barreras del tiempo
sin destino a su encuentro
perdida en la tarde roja
de la vereda de estrellas
picamiel
2009

Leí todos los libros y es, ¡ay! , la carne triste.
¡huir, huir muy lejos! Ebrias aves se alejan
entre el cielo y la espuma. Nada de lo que existe,
ni los viejos jardines que los ojos reflejan,
ni la madre que, amante, da leche a su criatura,
ni la luz que en la noche mi lámpara difunde
sobre el papel en blanco que defiende su albura
retendrá al corazón que ya en el mar se hunde.
¡Yo partiré! ¡Oh, nave, tu velamen despliega
y leva al fin las anclas hacia incógnitos cielos!
Un tedio, desolado por la esperanza ciega,
confía en el supremo adiós de los pañuelos.
Y tal vez, son tus mástiles de los que el viento lanza
sobre perdidos náufragos que no encuentran maderos,
sin mástiles, sin mástiles, ni islote en lontananza...
Corazón, oye cómo cantan los marineros!
Stêphan Mallarmè


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